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En este apartado de la web pretendo hacer hincapié en el tema de las mermas de la madera y explicar cual es la madera más adecuada para nuestro clima. También pretendo informar de como intentar paliar en lo posible la aparición de hiendas en la madera, las rajas. Primero he de explicar que todas las maderas varían de dimensiones según la humedad a que están sometidas. La madera es como una esponja, que se empapa con facilidad y crece al hacerlo. Está constituida por fibras, que son como largos hilos unidos unos a otros, ordenados en paralelo con el tronco del árbol. Las maderas compactas, sobre todo las del interior del árbol, tienen mayor número de fibras, son más densas y pesadas por ello, y más duras por consiguiente. Cada cordón, al mojarse, aumenta su diámetro, y las suma de este efecto en todos produce el hinchamiento de la madera. Como es previsible, la pérdida de esta humedad produce el efecto contrario, la retracción o merma de la madera. Es en este caso cuando se producen las rajas en el parqué o tarima. Los efectos de la saturación de las fibras no son visibles hasta que se supera la cantidad de agua que satura los poros abiertos de la madera. En palabras más sencillas, la madera tiene pequeños poros que pueden contener cierta cantidad de agua; cuando estos agujeritos se llenan, la madera comienza a empaparse e hincharse. Es esta humedad la que nos marca si habrá problemas o no. Es específica de la localidad donde vivimos y está muy condicionada por su clima y la calefacción y aire acondicionado de nuestro hogar, así como del trato que le damos. También depende de que especie tenemos colocada en nuestra casa. Cada especie tiene unos coeficientes de dilatación longitudinal, transversal y otro en el que se considera la pérdida volumétrica por secado, inherentes a ellas. Según estos coeficientes (sobre todo el ultimo) se dividen las maderas comerciales en: "muy nerviosas", "nerviosas" y "poco nerviosas".




Especie

Radial

Tangencial

Volumétrico

Muy nerviosa

Haya

0.12 - 0,30

0.28 - 0,50

0,45 – 0.72 (*)


Pino laricio

0.24

0.37

0.66


Olmo

0.20

0.37

0.63


Acacia

0.20

0.38

0.63


Fresno

0.20

0.30

0.56

Nerviosa

Pino Oregón

0.18

0.31

0.53


Roble

0.16 - 0,20

0.31 – 0,36

0.50 (*)


Eucalipto blanco

0.09

0.16

0.44


Castaño

0.12

0.25

0.41


Picea

0.12

0.26

0.41


Okume

0.13

0.24

0.39

Poco nerviosa

Chopo

0.09

0.24

0.35


Iroko

0,13 - 0,19

0,25 - 0,28

0,33 - 0,44 (*)


Pino pinaster

0.11

0.20

0.34


Nogal

0.09

0.14

0.23


Teca

0.08

0.14

0.23


Ébano

0.03

0.06

0.10

(*) Ejemplo de variación según si hablamos de duramen o albura, el resto son medias ponderadas.



Como idea general podemos inferir de los datos que las maderas más adecuadas para climas de humedad y temperatura muy cambiantes y extremos (continental y de montaña) son las poco nerviosas, como las tropicales. En éste tipo de clima los cambios bruscos de humedad y temperatura causarán mermas mayores y por consiguiente se abrirán más rajas en las maderas más propensas a ello. La madera de haya, muy apreciada por decoradores y constructores, no se la recomendaría ni a mi peor enemigo.

También es muy importante considerar el tamaño de la tablilla y la colocación de esta, a parte de si es apropiada para el clima del lugar donde vivimos. Cuanto más grande y ancha sea la tabla, más rajas surgirán, y de mayor tamaño. En un clima continental como el de Castilla, una tarima de cualquier madera, sea adecuada o no, se abrirá. Cuando se trata de una tarima sobre rastreles, el echo de que estos se hayan clavado al suelo puede acrecentar el problema. Son preferibles pues los rastreles simplemente apoyados sin fijación. Los mosaicos de maderas pegadas de pequeño formato, como las damas suelen salir más airosas de este fenómeno.

Para intentar paliar en la medida de lo posible estos problemas hemos de mantener la humedad y temperatura de nuestro hogar constantes todo el año. Es aconsejable el uso de humidificadores en verano, pues la temperatura y sequedad extremas pueden hacer estragos en nuestro pavimento. Los periodos prolongados de estancia fuera, vacaciones o segundas residencias, también pueden afectar si los valores comentados se ven muy alterados. También cabe destacar que los aires acondicionados y las calefacciones “secas” (eléctricas, radiantes, etc.) son serios enemigos de la madera pues resecan aun más.

En cuanto a la ejecución en obra, entenderéis que es primordial dejar que la madera se adapte a la humedad de nuestro hogar, almacenando el material todo el tiempo posible. Después de colocado tampoco es conveniente lijarlo corriendo, pudiendo dar paso a otras actividades de nuestra reforma, y permitiendo que la madera merme lo que necesite. Por supuesto siempre es preferible hacer las colocaciones de madera en verano pues dan menos problemas.

A veces toda precaución no es suficiente, como ejemplo, en mi casa se abrieron rajas en las habitaciones más exteriores en un verano especialmente tórrido... estando colocado hace más de 25 años. Es un roble francés.

Un tema que suelen preguntarse los que lo han sufrido es : ¿cuánto tarda la madera en secarse tras haber habido un siniestro con pérdida importante de agua? Es una pregunta que no se puede responder pues en cada caso la cantidad vertida de agua, porosidad de la solera, tipo de madera y sistema de colocación hacen cada caso único y diferente a los demás. También importa en que estación ha ocurrido, etc.

La única forma de dar una aproximación de lo que tardará es usar aparatos de medida tales como higrómetros de campo o someter a la madera a ensayos de desecación a peso constante en un laboratorio. La segunda opción es a título informativo, con un higrómetro es suficiente. Procedemos a medir la humedad y si esta supera el 7-8% esperamos un tiempo, pongamos un mes y volvemos a medir y de esa forma comprobamos la humedad perdida en un mes. Con este dato ya se puede dar una aproximación con una simple regla de tres. Hablo de meses porque si la humedad excede por ejemplo un 30% tardará varios meses en secar, no es cosa de unos días... Lijar y barnizar una madera por encima de un 10% es garantía de que habremos tirado el dinero en nuestra obra pues a los pocos días la madera volverá a abombarse, el barniz cambiará de color y cuando se seque del todo se abrirán rajas y se saldrá el emplaste de estas. Sé que muchos deseáis arreglarlo cuanto antes, y las compañías de seguros no digamos (esos si que tiene prisa) pero en estos casos lo mejor es armarse de paciencia.